Comienza un tiempo nuevo en tu vida para que te dejes encontrar por Dios. ¡No temas! Acude a Él con confianza. Él te promete algo nuevo… Sólo hace falta que te abras a sus sorpresas…
Él quiere mostrar al mundo lo mejor de ti porque tu vida es su mejor obra.
Aprovecha este tiempo, busca el silencio… preséntate a Dios como eres y descubrirás algo grande en ti…
Para el ser humano es natural buscar a Dios. Todo su afán por la verdad y la felicidad es en definitiva una búsqueda de aquello que lo sostiene absolutamente, lo satisface absolutamente y lo reclama absolutamente. El hombre sólo es plenamente él mismo cuando ha encontrado a Dios. "Quien busca la verdad busca a Dios, sea o no consciente de ello" (santa Edith Stein).
El testimonio de don Manuel invita siempre a acercarse al hermano:
"Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario, y yo sé que andando por ese camino encontraré hambrientos de muchas clases y los hartaré de todo pan. Descubriré niños pobres y pobres niños y me sobrará el dinero y los auxilios para levantarles escuelas y refugios para remediarles sus pobrezas... y haré descender sobre ellos la alegría de la vida y de la salud" (Manuel González, Obras completas I, 120-121).
La Iglesia acerca a todo creyente a la acción caritativa, y especialmente a quien vive la Eucaristía. Como Familia Eucarística Reparadora, se quiso acoger la llamada a la solidaridad con motivo de la beatificación de don Manuel, que tuvo lugar en Roma el 29 de abril de 2001. Todos los grupos prepararon un obsequio al Papa Juan Pablo II de objetos sagrados, destinados a parroquias necesitadas. Dentro de un Sagrario, donado con este fin, una carta motivó que se concretara el deseo: "Deseamos convertirnos, si nos lo permiten, en 'madrinas' de la misión a la que vaya destinado este Sagrario, a la que trataremos de ayudar espiritual y materialmente según nuestras posibilidades..."
Quien ora ante el Sagrario, quien comulga, quien participa frecuentemente o incluso a diario del Sacrificio Eucarístico, experimenta el amor inmenso de Dios y se siente llamado a decírselo al hombre de hoy con palabras y obras. Esto implica entrar conscientemente, con corazón abierto y mirada cargada de humanidad, en un proceso que nos lleve a:
* Dejarnos interpelar por el hermano que sufre y movernos a la "compasión".
* Sentirnos responsables de su historia, teniéndolo en cuenta.
* Acompañarlo en el deseo de superación, sin paternalismo.
* Abrir caminos construyendo tejido social, redes, puentes... Nada hacemos solos, sino que crece la solidaridad entre todos.
* Así, experimentamos que las entrañas de solidaridad que tiene todo hombre, se despiertan, y son capaces de amar y servir, en el nombre de Jesús y a su estilo: "se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ciñó la toalla y se puso a lavarles los pies". (Jn 13,4-5)
"La Sagrada Eucaristía es el corazón de la Iglesia.
Es su esencia, su centro y su vida.
Es Jesucristo repitiendo cada día el Calvario y el Evangelio, y perpetuando hasta la consumación de los siglos la Redención de aquel y los milagros de éste.
Es el Jesucristo de la gloria hecho alimento, luz, solución, redención, defensa, medicina y resurrección de los peregrinos de la tierra..."
Te elegí... para que fueras... la manoque siempre señalara hacia Mí, la voz que de Mí siempre hablara, el pie que hacia Mí siempre se dirigiera, el corazón que siempre me quisiera...
... Te elegí, en una palabra, para contar contigo...
¿Te atreves a poner el oído en la "Puerta" del Corazón de Jesús, para que sea Él quien te vaya susurrando lo que sueña para ti?
Encuentro vocacional JAÉN 2012,
«ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO, ¿TE ATREVES A ABRIR-ME?».
Este es un espacio para escuchar quién llama a tu corazón, una oportunidad para abrir y cerrar, una búsqueda y un encuentro. Un [ ] para dejarte sorprender por el sueño de Dios para tu vida, para descubrir o afianzar tu vocación, porqueeso es la vocación: esa llamada especial que Dios te hace para vivir tu vida de un modo único, ya sea en el matrimonio o en la vida consagrada.
Escúchalo, ábrele la puerta de tu corazón, de tu vida. Sólo si nos dejamos tocar por Dios y nos atrevemos a abrirle, nuestra vida se llenará de luz, de esperanza y gozo. Haz la prueba, di sí al paso de Dios en tu vida…
Cuenta una leyenda, que los reyes magos que seguían la estrella hacia Belén, no eran sólo tres, sino cuatro. Pero este último se retrasó y no salió con sus compañeros. Era médico, y por esperar a su criado no pudo partir con sus tres compañeros. Como los demás, iba hacia Belén intentando seguir la estrella, pero en el camino observó que unos soldados romanos querían llevarse por la fuerza a una mujer. Él intervino rápidamente y les ofreció el diamante que llevaba en su alforja (era el obsequio para el Niño Dios). Aceptaron y dejaron a la mujer en paz.
El cuarto rey mago y su criado seguían su camino, cuando al entrar en un pueblo, se da cuenta que un esclavo de los romanos fue herido al caérsele una gran piedra en las piernas. Iban a matarlo, cuando él ofrece su dinero a cambio del esclavo. Lo cura y lo deja en libertad.
Cada vez que intentaba seguir hacia Belén, surgía algo que le hacía detenerse y ayudar. Así pasaron los años, de Belén a Nazaret, a Galilea, a Jericó, y no conseguía encontrarlo.
Pasando por otro pueblo, se da cuenta que los leprosos viven totalmente marginados, movido de compasión hacia estas personas tan olvidadas, los atiende, venda y alivia sus llagas y hasta les enseña a cultivar la tierra, a trabajar, a mantenerse por ellos mismos. Así siguen pasando los años, sigue buscando a Jesús de Nazaret, hasta que por fin le dicen que está en Jerusalén. Lo más rápido que pudo intenta localizarlo, corre, pregunta con ansiedad, pero no lo encuentra, y dice esta oración: "Jesús, toda la vida te he buscado y no te he encontrado". Cansado, se detiene cerca de una muchedumbre que pasa alborotada, observa que un hombre lleva una gran cruz y lo ve caer, enseguida lo ayuda y le da de beber agua. Este hombre lo mira con cariño y le dice:
"Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui emigrante y me acogiste, estuve desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste..."
El rey le dijo: "¿cuándo te he visto?", el HOMBRE le respondió: "Yo te aseguro, que cuando lo hiciste con uno de estos mis hermanos más pequeños, CONMIGO LO HICISTE" (Mt 25, 31-45)
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¡¡¡ FELIZ DÍA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR !!!
El mejor regalo en estas fechas es... REGALARNOS a los demás!
"Hubo un momento en mi vida en el que experimenté que el Señor me llamaba a una intimidad más grande, a convivir con Él. Fue un encuentro que me transformó para siempre. Como un nuevo nacimiento en mi corazón eucarístico y misionero. Descubrí una nueva forma de entender y vivir mi fe y mi vocación.
Apenas ordenado sacerdote, me mandaron los superiores a dar una misión a Palomares del Río, un pueblecito de Sevilla. ¡Con qué alegría e ilusión iba! ¡Qué planes tan risueños iba formando por el camino! ¡Ya veía la iglesia rebosando gente! ¡Y a todo el pueblo contento esperando la misión!
Al llegar me esperaba el sacristán, a quien bombardeé a preguntas: “¿Está entusiasmada la gente con la misión? ¿Es grande la iglesia? ¿Participarán muchos?”. A todas estas preguntas respondió el sacristán echando un jarro de agua fría sobre mis ilusiones y entusiasmos: “La iglesia está medio en ruinas, la gente no suele ir y no creo que les interese la misión”.
Descubrí una mirada
Desanimado, fui al Sagrario de la Iglesia, lugar donde Jesús está presente, buscando fuerza para realizar la misión. Miré a mi alrededor y… qué esfuerzo tuve que hacer para no darme la vuelta y echar a correr…pero no huí, allí me quedé largo rato, y encontré mi plan de misión y fuerza para llevarlo a cabo. Pero sobre todo encontré… allí, de rodillas, mi fe veía a un Jesús tan callado, tan olvidado, tan paciente, tan bueno... Sentí que me miraba, que me decía mucho y me pedía más. Una mirada en la que se reflejaban unas ganas infinitas de amar y un dolor infinito por no encontrar quien quisiera ser amado. Una mirada que reflejaba lo triste del Evangelio: “no había para ellos posada en Belén” y de sus palabras "y vosotros ¿también queréis dejarme?”.
Esta mirada se me quedó clavada en el corazón y no se me olvidó nunca.
Una nueva misión
Aquella tarde, en aquel rato de oración, descubrí para mi vida una misión en la que antes no había soñado: ser cura de un pueblo que no quisiera a Jesucristo para quererlo yo por todo el pueblo. Ser sus pies para llevarlo a donde lo desean, ser sus manos para dar limosna en su nombre, ser su boca para hablar de Él, consolar por Él, gritar a favor de Él cuando no quieran oírlo... hasta que lo oigan y lo sigan... ¡Qué hermosa misión!
Enganchado por Jesús-Eucaristía
Quedé enganchado por Jesús-Eucaristía, amigo y compañero. Me sentí llamado a anunciar a todos el amor sin medida de Dios, de ese Jesús del Evangelio que se encarnó y es el mismo que vive hoy entre nosotros en la Eucaristía y que con frecuencia no es acogido por todos.
En torno a la Eucaristía centré toda mi vida y toda mi misión. En Huelva, me dediqué a difundir la Buena Noticia: del Evangelio y la Eucaristía. Y lo hice en las escuelas, en las barriadas obreras, en las granjas agrícolas y en las catequesis.
En Málaga, quise estar cerca de la gente y trabajé en la formación eucarística de los seminaristas para los que construí un nuevo seminario.
¡Y me encontré con otras personas que sentían lo mismo que yo! Por eso fundé la Familia Eucarística Reparadora (FER), una familia donde hay sitio para todos:
RIE: Reparación Infantil Eucarística (niños)
JER: Juventud Eucarística Reparadora (jóvenes)
UNER: Unión Eucarística Reparadora (adultos)
MEN: Misioneras Eucarísticas de Nazaret (religiosas)
MESN: Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret (laicas consagradas)
En este tiempo de Adviento, tiempo de espera y esperanza, María nos enseña a estar atentos, a descubrir la Vida que nace y que a cada paso nos sorprende con su Presencia...
¡Te invitamos a orar de la mano de Maria Inmaculada!
Vigilia de la Inmaculada
Oración. Silencio. Canción. Estar. Esperar... con María!!
En algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, había un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegre en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema; no sabía quién era. "Lo que te falta es concentración - le decía el manzano - Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas, ¡ve qué fácil es!" "No lo escuches - exigía el rosal - Es más sencillo tener rosas y ¡ve qué bellas son!" Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución... No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior." Y dicho esto, el búho desapareció.
"¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?" Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
"Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje. Tienes una misión: ¡Cúmplela!"
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo que estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz...
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Escucha hoy Su voz... ¡y descubrirás cuál es tu misión!
... Sucede que en el fondo del alma Dios nos llama, pero no siempre lo oímos... ¡Qué lástima! Él quiere hablarnos de nosotros mismos, quiere hablarnos de los sentimientos que encierra en su Corazón...
Hay quien lo escucha a menudo. Hay quien rara vez lo escucha. Y quien lo escucha sólo una vez...
Por eso es conveniente ya tarde, en la noche, cuando todo está en silencio, ponerse a la escucha del Dios del alma que habita en el Sagrario y que está esperándote...
Punto de ENcuenTRO es... Oración. Silencio. Canción. Estar. Callar. Hablar. Rezar...
Es un pretexto de Jesús para encontrarse contigo... ¡Deja que te encuentre!
Aún resuenan en nosotros los intensos momentos vividos el verano pasado, durante la JMJ de Madrid...
¡Una gran aventura que jóvenes de todo el mundo compartimos junto al Papa Benedicto XVI!
También los jóvenes de la JER estuvimos presentes, celebrando el gozo de esta súper-mega Fiesta de la Fe...
Y luego de la JMJ... ¡¡¡un Encuentro súper especial con chicos de la JER de Venezuela y de otros sitios de España!!!
Somos Generación JMJ... ¡¡¡Nos vemos en Río 2013!!! ;)