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lunes, 15 de junio de 2015

Misterio de amor que espera


Corazón de mi Jesús, que yo me de cuenta de que uno de los principales modos de mostrar tu amor a los hombres y tus ganas de santificarlos, es esperarlos en el sagrario, que yo me entere bien de ese misterio de amor que espera ¡hasta siglos! Mis prisas ¡cómo no se parecen a ese tu esperar en paz!


(Beato Manuel González)

domingo, 4 de mayo de 2014

EMAÚS Y EL SAGRARIO


Una de las grandes dificultades de la oración ante el Sagrario y singularmente de la oración confiada, afectuosa y filialmente íntima, es no acabar de darnos cuenta de que Jesús está allí... vivo, personalmente.
¡Se repite tanto en el Sagrario la escena de Emaús, de estar con Jesús sin darnos cuenta de que está con nosotros!
Diríase que este pasaje es todo un curso de oración eucarística. Como en la Eucaristía, Jesús está en el camino de Emaús real y desconocido, presente e invisible, haciéndose el encontradizo, y los hombres torpes, ciegos, deslumbrados, ¡con cuánta dificultad acaban por encontrarlo! ¡Qué raramente caen en que está allí!
Peregrinos perpetuos del camino misterioso del Sagrario, ¡cuánto hemos menester aprender de los felices caminantes de Emaús para llegar como ellos a sentir arder el corazón oyéndolo, y a conocer a nuestro Huésped Jesús partiendo el pan!

Beato Manuel González

miércoles, 3 de julio de 2013

Descansad un poco..

El misterio del descanso

No siempre es movimiento lo que manda el Corazón de Jesús.  El mismo que dice "Levántate", "Anda", "Sígueme", es el que ordena a los suyos: "Descansad un poco".

Pero... ese "descansad un poco" del Evangelio, no es el dormir sin cuidado de los discípulos de Getsemaní, ni es tampoco el volver la cara atrás mientras se lleva la mano puesta sobre el arado, de los inconstantes, ni el enterrar el único talento para no tener que explotarlo, de los desconfiados, nada de eso. 
El "Descansad un poco" que precede o sigue las grandes acciones evangélicas es un laborioso descansar, es un dejar quietos los ojos, los oídos, los pies y las manos para reconcentrar la actividad que se quita al cuerpo en el alma y ésta vea, oiga y se entregue más enteramente a su Dios.



¡Descansad un poco todos los días en el Sagrario! Trabajad con vuestros pies, con vuestras manos, con vuestra boca, con vuestra cabeza, con todo vuestro corazón... pero ¡por Dios! no olvidéis el trabajar de rodillas..., esto es, ¡Descansad un poco ante vuestro Sagrario antes de empezar vuestro día y después de darle remate!


                                                   Beato Manuel González

viernes, 3 de mayo de 2013

Florecillas de Don Manuel

"Corazón de mi Jesús Sacramentado, hazme tan pequeño que pueda entrar por el agujerito de la llave de tu Sagrario, y ya dentro, tan grande, que no pueda salir nunca."

Sagrario de la Parroquia San Pedro (Huelva)

"Madre Inmaculada, méteme dentro del Sagrario 
y del Corazón de tu Hijo y no me dejes salir."

lunes, 1 de abril de 2013

EMAÚS Y EL SAGRARIO


   Una de las grandes dificultades de la oración ante el Sagrario y singularmente de la oración confiada, afectuosa y filialmente íntima, es no acabar de darnos cuenta de que Jesús está allí... vivo, personalmente.
   ¡Se repite tanto en el Sagrario la escena de Emaús, de estar con Jesús sin darnos cuenta de que está con nosotros!
   Diríase que este pasaje es todo un curso de oración eucarística. Como en la Eucaristía, Jesús está en el camino de Emaús real y desconocido, presente e invisible, haciéndose el encontradizo, y los hombres torpes, ciegos, deslumbrados, ¡con cuánta dificultad acaban por encontrarlo! ¡Qué raramente caen en que está allí!
   Peregrinos perpetuos del camino misterioso del Sagrario, ¡cuánto hemos menester aprender de los felices caminantes de Emaús para llegar como ellos a sentir arder el corazón oyéndolo, y a conocer a nuestro Huésped Jesús partiendo el pan!

Beato Manuel González