domingo, 28 de agosto de 2016

Mi muy querido don Manuel


El próximo 16 de octubre, su Santidad el Papa Francisco te proclamará santo. 
Me parece estupendamente bien. Te lo tienes ganado a pulso.



Mi muy querido don Manuel:

Me tomo la licencia de apearte el tratamiento y la libertad del tuteo porque te conozco desde ya hace muchos años. Desde siempre -y aunque tú no lo supieras- te he tenido por un viejo amigo, amén de por un original maestro. Comencé a tratarte en mis ya lejanos años de estudiante en el Seminario Diocesano de Vitoria. En las clases de catequética las enseñanzas pedagógicas de tus libros hacían autoridad. Tus escritos nos iniciaban en un estilo nuevo de enseñar el catecismo, hecho de participación activa y atento siempre a las pequeñas peripecias de la vida de cada día. El diálogo vivo, chispeante, agudo, pintoresco y hasta un tanto así de folklórico, arrumbaba los antiguos moldes de las preguntas y respuestas del Astete o del Ripalda.

No estoy nada seguro de que yo, vasco como soy, alcanzara a captar todos los matices, sutiles y finísimos, de tus catequesis andaluzas. Si recuerdo que el aula se llenaba de sonrisas y, a las veces, hasta de sonoras carcajadas por la vivacidad y por el tipismo de tus decires y más aún por la desbordada imaginación con que contabas a tus “chaveítas” de Huelva, primero, o a los muchachotes de El Perchel y de la Playa de San Andrés, ya en Málaga, después, las páginas mejores del Evangelio de Jesús. Me resultaba sorprendente la habilidad con que enlazabas los diálogos de los chavales en el patio de la escuela con las escenas evangélicas y cómo aplicabas el meollo de las parábolas del Maestro a los mínimos aconteceres de la vida diaria de tus chicos.

He de confesarte que ya desde entonces me parecías un tipo fenomenal y un bastante o un mucho fuera de serie, aunque no imitable sin más ni más. Yo no me veía en tu pellejo. Creo que me habría muerto de vergüenza si se me hubiera ocurrido echar mano de tus expresiones o si hubiera tratado de reproducir en mis catequesis los pifostios que tú te montabas en las tuyas para visualizar -valga por caso- los diablillos de las tentaciones y los angelitos que nos llevan a hacer el bien... Había que ser sevillano como tú, me decía a mí mismo, para designar como “el Amo bendito” al Jesús de los Sagrarios o como “el tiznado” al demonio.

Pero esto era, sin duda, lo de menos. Comenzaba a comprender que no podían explicarse sólo por tu sevillismo ni la inmensa libertad de espíritu de que hacías gala en tus libros ni el derroche de gracia y de salero -en el límite del desparpajo- con que comentabas el Evangelio. Porque lo curioso y espectacular del caso era que tanto donaire y tanta pintoresca frescura en tu modo de hablar y de escribir no resultaba impedimento alguno para que toda tu actuación de catequista estuviere transida de una singular unción religiosa. Por debajo de las gracias y de los brillos de tus chistes se adivinaban los impulsos incontenibles de tu celo apostólico y tus ansias infinitas por hacer que el Amor fuera amado, que el Corazón de Jesús reinara en todos los hogares, que la soledad del Sagrario diera paso a la compañía y a la reparación. 

Sí, mi viejo amigo, tu pedagogía catequética era todo un derroche apasionado de amor a Dios, la expresión de un hombre chiflado por el Señor. Se te notaba a mil leguas de distancia que hablabas de lo que vivías y que enseñabas lo que antes había sido tu experiencia más íntima.

Y ellos, los pobres y pequeños sí te comprendieron.

¡Qué delicia de diálogo el que mantuviste con aquel crío que, a tu parecer, por el color y el olor de sus manos y de su cara, no podía ser sino “sargento de colilleros”! 
     Te interpelaba el chaval: “Señó Bispo, ¿cómo vamos? 
     Tú le respondiste: “Bien, hombre, ¿y tú? 
     Y el chaval que te dice: “Pos la má de contento con osté”. 
     Y dirigiéndose a sus amigos que se estaban acercando al diálogo: 
     “Camará ¡y qué Bispo nos ha caío!”

Siempre así. Rodeado de pobres y querido por los pobres. Rodeado de chiquillos y querido a matar por los chiquillos.


(Texto completo en: "Folletos con él"- mayo de 2001)


martes, 9 de agosto de 2016

Escritor Fecundo





Salta a la vista que D. Manuel poseyó una personalidad amplia, rica y completa. Dotado de una inteligencia ágil e intuitiva, y de una sensibilidad delicada, captadora de los más finos matices, que le hicieron ganar a pulso numerosos títulos que lo convierten en un obispo de talla excepcional.
Y no es ciertamente el menor el de Escritor fecundo. Porque desde el 8 de noviembre de 1907, en que funda la revista “El Granito de Arena”, su pluma no se cansó de moverse a lo largo de treinta y dos años, siempre al servicio de Dios y de su Iglesia.

Escribió innumerables obras. Pasan de cinco mil las páginas publicadas por don Manuel en una multitud de libros y folletos. Sin contar los numerosísimos artículos en el “Granito de Arena”, sus Cartas pastorales, su Epistolario y el “Diario de apuntes íntimos”.

Ningún tema, pastoral, espiritual, educativo, catequístico, sacerdotal, eucarístico o mariano le fue ajeno. Se interesó por todo, habló de todo, y escribió de todo cuanto estuvo a su alcance, en el plano preferentemente pastoral y eucarístico, donde brilla con luz propia como astro de primera magnitud.

Y todo esto en medio de una vida densamente llena de iniciativas apostólicas, parroquiales y episcopales. En la que se van incrustando, a impulsos de su celo pastoral, todo un largo rosario de obras escritas aprovechando los pequeños descansos y los fugaces paréntesis.

Agudamente Campos Giles evoca a Santa Teresa cuando estudia “El secreto de su pluma”. Si la mística doctora de Ávila tenía que tomar de nuevo el sendero de sus interrumpidas páginas, excusándose humildemente con aquel gracioso inciso de “perdonen mis hijas que muy mucho me he divertido”, el próximamente santo aprovecha cualquier oportunidad y coyuntura para redactar sus escritos, y es precisamente en la estancia de Gibraltar y Madrid, durante su destierro de Málaga, cuando más rinde su apostólica pluma.

Vida intensísima la de nuestro D. Manuel en oración, en acción, en fundaciones y en escritos. Fecundidad prodigiosa la suya, al servicio de Dios, de la Iglesia, de la Eucaristía, de las almas. La clave de este ritmo desbordante y desbordado hay que buscarla en su interioridad cristocéntrica: “Como el discípulo predilecto, tuvo la santa osadía de pasarse la vida reclinado sobre el pecho del Amado. E iba contando, una a una, en la hora silenciosa del Amor, las palpitaciones del Corazón de Cristo”.

La Eucaristía y el Evangelio fueron sus principales y perennes fuentes de inspiración. Fue ante todo un apóstol de la Eucaristía y un buscador de fórmulas geniales para “eucaristizar” a las almas, como él solía decir.
Basta ojear cualquier escrito de don Manuel para apreciar al instante las sencillas coordenadas de toda su espiritualidad, centrada en el Evangelio y en la Eucaristía asimilada.

Notas estilísticas

Pocos autores poseen una impronta más definitoria y un estilo más personal que don Manuel González. Se han señalado cuatro notas características que lo hacen inimitable y único: transparencia, originalidad, humor y unción.


Tan hondo impacto produjeron sus obras por razón de su fondo y de su forma, que Ricardo León llegó a comentar entusiasmado: “¡Cuánto envidio su estilo! ¡Qué no daría yo por tener esa sencillez inimitable con que escribe!” El gran pedagogo don Andrés Manjón comentaba así la recién aparecida revista “El Granito de Arena”, donde palpitaba la pletórica personalidad de su director: “Está escrita en cristiano y en andaluz, con mucha gracia y mucha claridad y sustancia”.

martes, 2 de agosto de 2016

Hizo camino


Breve síntesis biográfica.


Manuel González García, obispo de Málaga y de Palencia, fue una figura significativa y relevante de la Iglesia española durante la primera mitad del siglo XX.
Nace el 25 de febrero de 1877 en Sevilla, ciudad de la gracia y de la luz. Hijo de familia humilde y profundamente religiosa, pasa allí los primeros años de su vida, en los que van quedando marcadas con huella firme la gracia de la tierra, que le hará sonreír durante toda su vida, aún en medio del dolor más amargo, y la gracia del cielo.
En octubre de 1889 entra en el Seminario de Sevilla y, tras los años de formación, recibe la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1901. Sus amores predilectos eran la Eucaristía y la Virgen. Su característica, la alegría.
Hay una experiencia clave en los inicios de su vida sacerdotal que marcará para siempre su ministerio: el 2 de febrero de 1902 es enviado a predicar una misión a Palomares del Río (Sevilla), allí Dios le marcó con la gracia que polarizó toda su vida. Ante el Sagrario de ese pueblo vivió una experiencia singular, que fue el camino hacia la comprensión de una realidad nueva: el abandono de la Eucaristía y sus consecuencias. Desde aquel momento su sacerdocio y su vida entera estarán centrados en la Eucaristía abandonada. Ésta era su obsesión, y hace de ella eje y quicio de toda su actividad y entrega.
Las primicias pastorales en Sevilla las vivió como capellán del Asilo de las Hermanitas de los Pobres. En 1905 fue nombrado cura ecónomo de la parroquia de San Pedro de Huelva, y a los pocos meses arcipreste de esa ciudad, donde se encontró con una situación de notable indiferencia religiosa, pero su amor e ingenio abrieron caminos para reavivar pacientemente la vida cristiana, desplegando un múltiple y variado apostolado, especialmente en favor de los más abandonados: niños, obreros, etc.
La llama que prendió ante el Sagrario de Palomares del Río sigue viva y el 4 de marzo de 1910 comparte su experiencia carismática con un grupo de colaboradoras en su actividad apostólica y funda la Obra de las Marías de los Sagrarios. . Éste fue su llamamiento “Yo os pido amor para Jesús Eucaristía, un poco de calor y respuesta para esos Sagrarios tan abandonados”. La acogida de este movimiento eclesial fue inmediata y se extendió rápidamente. Don Manuel abrió camino, sucesivamente, a las distintas ramas que hoy conforman la Familia Eucarística Reparadora: laicos (adultos-1910, jóvenes-1940), niños-1934), sacerdotes (1918), congregación religiosa (1921) y consagradas laicas (1933).
Don Manuel penetró en el misterio del abandono de la Eucaristía, así como en sus consecuencias, y consagró toda su vida a luchar contra ese mal a través de una acción esencialmente eucarística. Sintetiza su experiencia y la misión que de ella brota en un nuevo vocablo: Eucaristizar. Que define como: «Acercar a todos a la Eucaristía y meterlos dentro del Corazón de Jesús que allí palpita por ellos, para que vivan la vida que de Él brota».
Apóstol incansable de lo social, fundador de muchas obras apostólicas y sociales, quiso definirse a sí mismo como el Obispo de los dos grandes abandonados: el Sagrario y el pueblo.
Destacó su constante preocupación por los niños, a ellos dedicó todo el cariño de su vida eucaristizada: “con los niños le hemos visto reír y llorar, rezar y jugar muchas veces en los porches de sus parroquias a los pilares, a las prendas…. Pero Manuel, ¡es inútil querer enseñar a esos niños tan pequeños! le decía un buen sacerdote al ver aquellos muñequillos lamer el plato de comida que le daba su “Pae Vicario” y preparándose para recibir su otra buena ración de catecismo. Pero poco a poco ellos iban aprendiendo a querer al Jesús del Sagrario que D. Manuel les decía.
En 1916 es nombrado Obispo de Málaga. Aquí se dedicó de modo especial a la formación de los sacerdotes. Para ellos emprendió la construcción de un nuevo seminario que reuniese las condiciones para una buena formación. Así lo diseñó: «Hay que hacer un seminario en el que la Eucaristía sea e influya lo más que pueda ser e influir. Esto es: Un seminario sustancialmente eucarístico.
En 1931, tras el incendio del palacio episcopal, se traslada a Gibraltar para no poner en peligro la vida de quienes lo acogen. Y posteriormente, en 1932 a Madrid, desde donde rige su diócesis malagueña hasta que en 1935 es nombrado Obispo de Palencia, allí entregó los últimos años de su ministerio episcopal.
Su vida fue para los demás generadora de vida; alimentó la fidelidad a su vocación en las fuentes de la Eucaristía y esta fidelidad se expresó en la existencia de cada día. Así lo expresó: «Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario, y yo sé que andando por ese camino encontraré hambrientos de muchas clases y los hartaré de todo pan; descubriré niños pobres y pobres niños, y me sobrará el dinero y los auxilios para llevarles escuelas y refugios para remediarles su pobrezas; tropezaré con tristes sin consuelo, con ciegos, con tullidos y hasta con muertos del alma o del cuerpo, y haré descender sobre ellos la alegría de la vida y de la salud».
También hay que destacar, durante todos los años de su actividad pastoral, la profusión de sus escritos. Con estilo ágil, a la vez que profundo y pastoral, transmitió el amor a la Eucaristía, introdujo en la oración, formó catequistas, guió a los sacerdotes. Entre sus libros destacan: El abandono de los Sagrarios Acompañados, Oremos en el Sagrario como se oraba en el Evangelio, Lo que puede un cura hoy, El Rosario sacerdotal, Un sueño pastoral, Así ama Él, Jesús callado, Artes para ser apóstol, La gracia en la educación, Cartilla del catequista cabal, Arte y Liturgia, etc.
Además, fue un gran exponente de la prensa católica de principios del siglo XX con la creación de las revistas El Granito de Arena, para adultos, y RIE, para niños, que se siguen publicando en la actualidad.
Murió el 4 de enero de 1940. Su sepulcro a los pies del Sagrario de la catedral de Palencia, tal como había vivido. El epitafio escrito por él mismo es el lema, el programa y síntesis de toda su vida gastada al servicio de la Eucaristía: “Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, están siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No dejadlo abandonado!
Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en Roma, el 29 de abril de 2001. En esa ocasión lo definió como «Modelo de fe eucarística».

sábado, 23 de julio de 2016

ORAR CON EL EVANGELIO


Domingo 17 del Tiempo Ordinario

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 1ss

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: 
«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
Él les dijo: 
«Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.”»

...Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.
Orar es hablar a Dios con el corazón, y, por tanto, cosa sumamente fácil y al alcance de todos, ilustrados y rudos, mayores y chicos, buenos y malos, pues todos tienen boca y corazón; y la segunda, que toda oración se compone de dos elementos: uno humano, el conocimiento de nuestra indigencia absoluta en cuanto al alma y en cuanto al cuerpo, y otro divino, la fe y la confianza sobrenaturales en el amor misericordioso y omnipotente de Dios que quiere y puede y ha prometido socorrer nuestra indigencia; 
o, más breve: oración es la fe y la confianza poniendo en comunicación y en curación la gran miseria humana con la gran misericordia divina.
   Eso es toda oración: la miseria de rodillas, con las manos extendidas y la boca abierta, ante la Misericordia omnipotente del Corazón de Dios. Ésa es, en la esencia, la oración.
¿Cómo se ora?
Se ora como se pide y se pide según se siente la miseria propia y según se cree y se confía en la misericordia de Dios.   A más conocimiento de aquélla y a mayor fe y confianza más viva en ésta, más eficaz oración.
Manuel González García 

lunes, 18 de julio de 2016

Peregrinación a Roma: Canonnización del Bto. Manuel González





El próximo 16 de octubre todos los que nos sentimos vinculados de alguna manera al Beato Don Manuel González García, el obispo de la Eucaristía, tenemos una importante cita en la plaza de San Pedro: El Papa Francisco proclamará santo a nuestro querido D. Manuel y, con ello, regalará un nuevo santo a la Iglesia y al mundo.

Os animamos a peregrinar juntos hasta allí para celebrar con júbilo, para orar y agradecer, para encomendar y suplicar. 

Ya tenemos disponible la información sobre los distintos itinerarios de viajes de la peregrinación oficial desde Tenerife. Si quieren más información, pueden descargarse el folleto al final de la página y pueden contactar con las hermanas para cualquier consulta que necesiten hacernos.

Actos centrales: incluídos en todos los itinerarios

  • Acto de acogida a los peregrinos: sábado 15 de octubre a las 18:00. Vigilia de oración en la basílica Sant'Andrea della Valle (Corso Vottorio Enmanuelle.
  • Misa de Canonización: Domingo 16 de octubre, 9,30. Plaza de San Pedro.
  • Almuerzo de Confraternidad.
  • misa de acción de gracias: Lunes 17 de octubre, 8:00. Basílica Santa María la Mayor.


Itinerario 1: 4 días         910 €                                                     del Viernes 14 al Lunes 17  ESPAÑA – ROMA  – ESPAÑA

Incluye una visita a Roma de noche (visitando la famosa Fontana de Trevi, el Panteón y la espectacular Plaza Navona), visita a la Basílica de San Juan de Letrán, las Catacumbas y una visita panorámica de la Roma Antigua.  

 
Itinerario 2: 4 días         910 €                                                     del Sábado 15 al Martes 18  ESPAÑA – ROMA  – ESPAÑA

Visitando la Basílica de San Juan de Letrán, las Catacumbas y una visita panorámica de la Roma Antigua.  Incluye también visita a Roma de noche (la famosa Fontana de Trevi, el Panteón y la espectacular Plaza Navona).  

Itinerario 3: 5 días         1000 €                                                     del Viernes 14 al Martes 18  ESPAÑA – ROMA  – ESPAÑA

Realizaremos una preciosa visita al corazón de la Roma antigua: la isla Tiberina, el Trastevere, las Colinas de Aventino, el Coliseo, el Circo Máximo, Arco del Triunfo, Plaza de Venecia...  Tendremos un agradable paseo acompañados de nuestro guía por la Fontana di Trevi, Pantheon de Agripa o la Piazza Navona, con sus tres fuentes: Fuente de los Cuatro Ríos, Fuente del Moro y Fuente de Neptuno. Sin olvidar pasear por la famosa Piazza del Popolo presidida por un obelisco egipcio y la Piazza di Spagna. 
Igualmente visitaremos la Basílica de San Juan de Letrán, la de San Pablo Extramuros y las Catacumbas. Y veremos Roma de noche, recorriendo las principales plazas de la ciudad, visitando la famosa Fontana de Trevi, el Panteón y la espectacular Plaza Navona, con sus típicos tenderetes y retratistas, etc. 

Itinerario 4: 8 días         1320 €                                                     del Viernes 14 al Viernes 21  ESPAÑA – ROMA  – ASÍS – FLORENCIA – PISA – PADUA – VENECIA – VERONA – MILÁN – ESPAÑA


ROMA Se realizará una visita panorámica de la Roma Antigua, conociendo la isla Tiberina, el Trastevere, las colinas de Aventino y Palatino, Coliseo, Circo Máximo, Arco del Triunfo de Constantino, Teatro Marcelo, la famosísima plaza de Venecia y las escaleras del Campidoglio diseñadas por Miguel Angel. A continuación realizaremos la visita a la Básilica de San Juan de Letrán, Catedral de Roma y primera residencia de los Papas.  

Disfrutaremos también de la visita a las Catacumbas, un paseo maravilloso por los orígenes de la Roma Cristiana. Y veremos Roma de noche, recorriendo las principales plazas de la ciudad, visitando la famosa Fontana de Trevi, el Panteón y la espectacular Plaza Navona, con sus típicos tenderetes y retratistas, etc. 



ASÍS. Visitaremos la Basílica de San Francisco, formada por dos iglesias superpuestas, Santa María de los Ángeles y La Porciúncula. 



FLORENCIA. Visita panorámica de la ciudad: Catedral de Santa Mª de las Flores, la Plaza de la Signoria, admirando las esculturas de “La Loggia dei Lanzi”, como el Perseo de Cellini. Veremos también el Campanille de Giotto, el Baptisterio, con sus famosas puertas de bronce. Sobre el Arno  está el famoso puente Vecchio, lleno de joyerías, tiendas de arte y recuerdos, etc. visita opcional al Museo de la Academia, donde se podrá contemplar el famoso “David” de Miguel Angel y observar “Los Quattro Prigioni” (Los Esclavos), esculpidos entre 1521 y 1523 para la tumba del papa Julio II. 



PISA-PADUA Salida hacia Pisa, llegada y visita de esta ciudad toscana que tiene un conjunto de belleza singular en la Plaza de los Milagros. Almuerzo. Continuación del viaje hacia Padua, donde destaca su magnífica Plaza Prato della Valle y la Basílica de San Antonio, la cual visitaremos y salida hacia Venecia. 



VENECIA Efectuaremos un crucero en barco por la laguna y las bellas islas venecianas. Visita panorámica por la impresionante Plaza de San Marcos, un maravilloso conjunto  arquitectónico con la Basílica de San Marcos, la Torre del Reloj, el puente de los Suspiros, Campanille y Palacio Ducal, Visita a una fábrica de cristal de Murano. Paseo opcional en góndola por los típicos canales venecianos. 

VERONA-MILÁN - ESPAÑA Visita a Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, construida casi por completo con el mármol rosa y blanco característico de la región. Visitaremos la casa de Julieta, situada cerca de Piazza Erbe. Veremos también la Piazza Bra, su gloriosa Arena Romana del siglo I, la tercera estructura de esta clase, por tamaño (a menudo, se utiliza como sede de festivales de ópera). Continuación del viaje hasta Milán, una de las principales metrópolis de Europa, centro de negocios y de la alta costura. Destaca su espléndida Catedral gótica, la Galería de Víctor Manuel II, “La Ultima Cena” de Leonardo da Vinci, el primer teatro de la Ópera del mundo, la Scala.

Descárgate el folleto con los viajes
Descarga el archivo

Para más información: 
Para cualquier duda, aclaración o información, así como para las inscripciones y reservas, pueden comunicarse con las Hermanas:
MISIONERAS EUCARÍSTICAS DE NAZARET
c/ Costa y Grijalba, 16.Santa Cruz de Tenerife
Tfnos. 922 28 35 77 / 669 75 59 58
email: mentenerife@gmail.com


sábado, 2 de julio de 2016


"Ésta es la cadena: apóstoles, en cuanto testigos. Testigos en cuanto amigos. Amigos en cuanto íntimos... Romped o quitad uno de los eslabones, y frustraréis la obra maestra de Jesús, y la acción de su apóstol.
   ¡Con qué razón y satisfacción podía exclamar después el evangelista san Juan a los fieles: "Lo que fue desde el principio, lo que oímos, lo que vimos con nuestros ojos y contemplamos y palparon nuestras manos tocante al Verbo de la vida... esto es lo que os anunciamos" 
   ¡Con qué precisión se revela en esta carta apostólica al apóstol, al testigo, al amigo, al íntimo de Jesús! ¡Dar testimonio de Aquél a quien vio, oyó, contempló, palpó! Es decir, dar testimonio de Jesús de todos los modos conocido, sabido y saboreado."

Beato Manuel González


¡FELIZ CUMPLEAÑOS PARROQUIA!

El día 1 de Julio de 1965 nacía canónicamente la Parroquia Santa María del Mar... Cuantas gracias que debemos dar al Señor por estos cincuenta años, pero también GRACIAS a los sacerdotes que han pasado por ella, al actual párroco D. Valentín, a todos los agentes de pastoral que han dado y siguen dando testimonio del encuentro con Jesús, de la alegría del Evangelio.
Con el salmista nuestro corazón sigue diciendo: "El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres".... A por 50 años mas!!!!... 
Santa María del Mar, seguimos confiando en tu intercesión, queremos ser como Tu y Contigo servidores del Señor... ¡HAGASE!!!



miércoles, 22 de junio de 2016

En nuestra clausura de curso

Clausura curso UNER

El sábado día 18, la UNER de Tenerife nos reunimos en ICOD para celebrar juntos la clausura del curso 2015-16. Acudimos a la cita unas 120 personas, miembros de los distintos grupos de la isla. 

Ciertamente la ocasión lo merecía, por una parte es nuestro encuentro anual para dar por finalizado el curso con el corazón rebosante de gratitud al Señor por tantos dones recibidos y poner en sus manos de Padre los trabajos realizados durante este curso,  en los que pusimos todo nuestro entusiasmo, entrega y generosidad...

Además este año tenía un plus añadido: despedir a nuestro querido asesor diocesano D. Daniel Padilla, a quien el Sr. Obispo a tenido a bien encomendarle una nueva y exigente labor pastoral y recibir a D. Valentín, párroco de la parroquia del Bto.Manuel González, que a partir de ahora caminará a nuesto lado. 
¡Gracias D. Daniel! Gracias por tanto esfuerzo y dedicación, por tanto cariño y desvelo durante estos años y, ya sabe, esto no es un adiós sino un simple hasta luego, porque le llevamos en el corazón y porque -como usted mismo dijo- forma parte de nuestra Obra y continuaremos contando con usted. 
Y ¡bienvenido D. Valentín! También usted es un viejo conocido: es discípulo de San Juan y está vinculado con nosotros de una manera especial por la parroquia del beato, ya pronto santo. Lo acogemos con alegría y cariño, de corazón, seguros de que juntos emprenderemos caminos nuevos para la UNER en esta iglesia nuestra que quiere vivir "en salida".

Nuestra reflexión giró en torno a dos núcleos vitales en este curso: la misión en la que está inmenrsa toda nuestra diócesis en salida y nosotros como parte de ella y la figura nuestro Fundador, D. Manuel González, ya próximamente santo, puesto que el Papa Francisco ha anunciado su canonización para el 16 de octubre de este mismo año.

Terminamos poniéndonos en las manos de nuestra Madre la Virgen y pidiéndole nos dé su  amor que “no se cansa” para saber estar al servicio de los hermanos y su disponibilidad para vivir “en salida”  la misión que nos confía nuestra Iglesia diocesana.

Horario

10,30  Acogida
11,00  Ponencia: Misión en salida.
          Rvdo. D. Daniel J. Padilla.- Asesor de la UNER
11.45  Descanso
12.00  Ponencia: D. Manuel, evangelio con pies de cura
          Hna. Mª Auxiliadora, men
              
13.00 Eucaristía
14.00  Comida fraterna.
16.00 Adoración

D. Manuel, evangelio con pies de cura.
Apóstol de lo social


Trabajo de grupos
Adoración









lunes, 20 de junio de 2016

16 octubre, canonización

El Vaticano anuncia la canonización 
de D. Manuel González García

Ya conocemos la fecha de canonización de D. Manuel González, será el próximo 16 de octubre. 
El papa Francisco, ha presidido esta mañana el consistorio ordinario público para la canonización de cinco beatos. Así, se ha determinado que sean canonizados el domingo 16 de octubre.
Una excelente noticia para  las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, para la gran familia eucarística reparadora y para toda la Iglesia, que queremos compartir con todos vosotros.
Os invitamos a uniros al gozo de esta grata noticia.

miércoles, 15 de junio de 2016

Viernes, 17 de junio

Y tú... ¿quién dices que soy Yo?

Os recordamos nuestra cita mensual con Jesús-Eucaristía, el viernes a las 20,15 en San Jorge ¡Os espermos!


viernes, 3 de junio de 2016

Al corazon de Jesús...





"En este dia
quisiera ser yo cantor, músico, poeta, orador y escritor para decirte y decir
al mundo entero del modo más bonito, dulce, bello, conmovedor, solemne y
vibrante lo que de Ti pienso, quiero y siento...
Corazón de mi
Jesús: ¡no soy nada de eso!, pero el silencio con que Tú te has quedado a vivir
en el Sagrario me invita a felicitarte con mi silencio”.


Beato
Manuel González.

sábado, 28 de mayo de 2016

En la fiesta del Corpus

"Dadle vosotros de comer"... hoy experimentamos, una vez más, la llamada de Jesús en estas palabras. Como Él, también nosotros mismos hemos de partirnos y reparatirnos en alimento; cada uno estamos llamados a ser pan que sacia hambres, soledades, dolor, pan que cura heridas y celebra alegrías...


Parroquia Beato Manuel González

Díme cómo ser Pan

Dime cómo ser pan,
dime cómo ser pan,
cómo ser alimento
que sacia por dentro
que trae la paz
Dime cómo ser pan,
dime cómo ser pan,
dime cómo acercarme
a quien no tiene aliento
a quien cree que es cuento
el reír, el amar
Dime cómo ser pan,
dime cómo dejarme
comer poco a poco
entregándolo todo
y "llenándome" más


Santa Cruz de Tenerife
Dime cómo ser pan,
dime cómo ser pan
cómo ser para otros
en todo momento,
alimento y maná 
Tú que eres el Pan de la Vida
Tú que eres la luz y la paz
Tú que empapas la tierra
cuando llueves el cielo
dime cómo ser pan.

Tú que haces de mí tu reflejo
Tú que abrazas mi debilidad
Tú que sacias mi hambre
cuando vuelvo de lejos
dime cómo ser pan



Dime cómo ser pan
que cura la injusticia
dime cómo ser pan
que crea libertad

Alfombra realizada por la UNER de Santa Cruz- Corpus 2016





domingo, 8 de mayo de 2016

¡Subió!


La gran Misa pontifical del sumo Sacerdote Jesús, comienza en la tierra en el seno purísimo de la Madre Inmaculada y termina en el cielo a la derecha del Padre, y mejor dicho, no termina, es eterno.


El sacrificio activo de Jesús en la tierra duró propiamente unas horas, las de su oblación voluntaria para la Pasión y la muerte y las de su inmolación por manos de los judíos. Pero el sacrificio pasivo de Jesús comenzó cuando comenzó el activo y no terminará eternamente.


Jesús no será más inmolado, no padecerá más, ni recibirá más muerte «ya no morirá», «la muerte no tendrá dominio sobre Él», pero siempre, siempre, eternamente ante el cielo y la tierra y los abismos, será el inmolado, el Cordero siempre inmolado[1] el pontífice de la gloria suprema de Dios, la Hostia de la redención universal y el altar de la más grata propiciación.


En el cielo, la luz que despiden las sagradas cicatrices del Cordero inmolado, es la luz que quita las noches de los días de la eternidad e inunda de claridades y bienandanzas los ámbitos todos de la gloria.




Sí, el sacrificio de Jesús será eterno:


1º Porque eterna es la aceptación que del mismo hace el Eterno Padre y eterno el gusto con que se recrea en él. Y


2º Porque eterna es la alabanza, la acción de gracias, la propiciación y la impetración que por el sacrificio de su Hijo recibe.


Siendo eterno el sacrificio del Hijo, sacerdote-Hostia, recreémonos en estas dulcísimas consecuencias:


1ª Eterna será la gratitud del Padre a su Hijo sacrificado y eterna la paga de gloria y exaltación que le dará a su humanidad y a su nombre.


2ª Eternamente en virtud de esa gratitud, el Padre no dará más beneficios naturales y sobrenaturales, sino por medio y por los méritos de su Hijo Jesús crucificado.


3ª Eternamente estará en lo más alto del cielo «sobre el monte de Sión» el Cordero, recibiendo el cántico de la alabanza y de la gratitud por su sacrificio, de los ángeles y de los santos: «Digno es el Cordero, que fue sacrificado, de recibir el poder, y la divinidad, y la sabiduría, y la fortaleza, y el honor, y la gloria y la bendición».


4ª Eternamente no habrá más razón para entrar y morar en el cielo, en torno del Cordero, que la de ser imágenes vivas de Jesús crucificado, reproducciones del Cordero sacrificado y de la Hostia viva y callada del altar ¡El cielo es la patria de las hostias!



¡Qué bellamente y qué gráficamente están expresadas todas esas exaltaciones con que el Padre acepta y agradece y paga el sacrificio de su Hijo sacerdote en las palabras de nuestro símbolo: «...subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso».


¡Subió! Midamos, si podemos, hasta dónde descendió y calcularemos hasta dónde subió!


¡Subió! Desde las profundidades de los abismos, no obstante el peso de la losa del sepulcro, a pesar de los clavos con que lo sujetaron a la cruz, desde el fondo del mar de ignominias y calumnias...

Cuando llegó la hora de subir, subió por su propia virtud, a la vista de los suyos, serenamente, majestuosamente...



Y «está sentado a la derecha de Dios Padre...». «Sentado» esto es, no de prestado, no de paso, no para recibir un premio, un homenaje y seguir o volver... «Sentado a la derecha», esto es, en igual gloria que su Padre en cuanto Dios, y en cuanto Hombre «en mayor que otro alguno», como enseña el catecismo.

  
La Ascensión de Cristo es nuestra exaltación. Y a donde precedió la gloria de la Cabeza, allí está llamada también la esperanza del cuerpo. Regocijémonos, amadísimos, con gozos dignos y alegrémonos con piadosas acciones de gracias, porque hoy, no sólo hemos sido asegurados como poseedores del paraíso, sino que, en Cristo, hemos penetrado en lo más alto de los cielos, ganando, por la inefable gracia de Cristo, mucho más que habíamos perdido por la envidia del diablo, pues los que el infernal enemigo derribó de la felicidad de la primera mansión, el Hijo de Dios, incorporándolos a sí, los ha colocado a la derecha de su Padre.

(Beato Manuel González)